lunes, 18 de noviembre de 2019

Pensándonos, resiliándonos.

Utilizando como disparador a las circunstancias tan fuertes que vive Chile (país por el cual siento un afecto entrañable) y Bolivia (de quien desconozco mucho) y un poco como una forma de colaborar con ideas y pensamientos para el análisis, me pareció muy útil compartir los últimos desarrollos conceptuales en los que estuve trabajando, presentados justamente en Chile en el diplomado de la Redsiliencia  (https://www.facebook.com/Redsiliencia/) y que también publicaré en próximas ediciones de materiales bibliográficos. 

Quizás frente a tanta crudeza y trascendencia de los hechos que estamos viviendo, todo lo conceptual parezca ingenuo, pero está probado que de la riqueza de las ideas salen las buenas acciones concretas. Ojalá la tan mentada relación "Teoría-Empiria" planteada en los ámbitos académicos de la investigación, se vea reflejada en la realidad. Existen numerosos pensadores que pueden aportar sus conceptos, abriendo el abanico de posicionamientos estancos, para poder leer la realidad desde variados puntos de vista y así enfrentar a la compleja realidad a la que no podemos esconder ni darle vuelta la cara.

En Chile, son muy variados y numerosos los espacios institucionales, profesionales y académicos que se abrieron para dar lugar a esta nueva construcción que debe darse. Es de esperar que se sumen también los gubernamentales y administrativos.

La urgencia y la trascendencia de los tiempos, nos convocan.

Desde Espacio R estas ideas quieren ser el modesto aporte a este debate que nos une y nos congrega a las personas de buena voluntad que quieren vivir mejor en un mundo más desarrollado: 

Realidad Compleja: en lugar de adversidad, este cambio amplia la mirada, no sólo se tienen en cuenta las dificultades, sino que se propone registrar a todos los aspectos que hacen compleja a la realidad, que ponen a prueba la integridad, la salud y el equilibrio individual y/o colectivo (grupal, institucional, comunitarios, social) y que se cree que es preciso tomar en cuenta para generar resiliencia.

Promotores Socioculturales de resiliencia (PSC):

1. Identidad Cultural: identificación con lo colectivo, basada en la existencia de un período de tiempo compartido: historia, una cultura común y valores comunes, que permite proyectarse personalmente en el tiempo. Es verse reflejado en el espacio en común construido colectivamente.

2. Desarrollo Humano Integral: posibilidad de un desenvolvimiento amplio de capacidades individuales en todos los aspectos: intelectual (pensamiento crítico, razonamiento consciente), emocional (expresión de sentimientos), social (espacios de interacción), físico (salud integral y completa) y ético (trascendencia humana, sentido de la vida, valores sociales compartidos, conciencia ecológica y ambiental). 

3. Conciencia Colectiva: capacidad para pensar en el bien común y para saberse parte de un todo (grupo, institución, comunidad, sociedad, mundo), conciencia de la realidad: necesidades, urgencias y dificultades de todos y de otros, que anule e inhabilite el egoísmo y la insensibilidad.   

4. Solidaridad: desarrollo de valores que permitan pensar en el otro para ayudarlo y asistirlo sin prejuicios, garantizando la seguridad que todo el cuerpo social puede proteger en situaciones de vulnerabilidad, otorgando una confianza básica y sólida en los demás, que será siempre recíproca. Sentimiento que una a los otros, amor incondicional.   

5. Espacios Expresivos: que faciliten la libre expresión de pensamientos, sentimientos, emociones, ideologías y creencias, como también la comunicación y el diálogo esenciales en interacciones interpersonales, siempre basados en el respeto por el otro, por el distinto, por el diferente. Es importante la existencia de espacios que promuevan los vínculos necesarios para un desarrollo integral en lo individual y en lo social.     

6. Instituciones Proactivas: espacios institucionales y organizacionales que promuevan el crecimiento individual y garanticen el desarrollo social, a través de interacciones activas para el logro de objetivos particulares, grupales y generales.     

7. Pertenencia: energía cultural que une lo individual a lo colectivo, sentimiento de pertenencia, seguridad y confianza básica, que habilitan a la acción y a la interacción social satisfactoria.

Todos estos Promotores Socioculturales de resiliencia (PSC) tiene que garantizar la constitución de espacios de resiliencia (grupo, institución, comunidad, sociedad, mundo) y de vínculos positivos entre ellos, para que se conviertan en verdaderos canales de interacción y crecimiento, en los que existan vinculaciones con los otros, ya sean con los que coexisten o con otros sujetos del pasado rescatando la historia, y del futuro con la capacidad para proyectarse. Ambos, espacios y vínculos, pueden representarse como un continuum, que supera a la idea de proceso: con un principio y un fin. Este nuevo modelo muestra una continuidad de evoluciones, de nuevas realidades y nuevas evoluciones.

Nueva evolución: Aprendizaje manifestado en un nuevo comportamiento y acción y que además implica desarrollo. Conducta proactiva, visible y tangible diferente a las manifestaciones anteriores o pasadas, que denota un cambio concreto y real, frente a situaciones de la realidad compleja, sean adversas, dificultosas o incómodas, que ponen en jaque a la integridad personal y al equilibrio colectivo. Esta evolución puede darse en lo individual y/o en lo sociocultural, apareciendo como centrales el co-desarrollo y la co-transformación para dar lugar a una
Re-Evolución


 

lunes, 11 de noviembre de 2019

Pedir la palabra para definir la Patria...

Gracias a Reynaldo Sietecase conocí al poeta boliviano Eliodoro Aillón Terán. Gracias por la poesía, por las palabras... las pedimos siempre y siempre generan resiliencia sociocultural.





ELIODORO AILLÓN TERÁN
Fue un poeta boliviano. Es conocido por su desgarrador poema de contenido social y político "Pido la palabra". Esta obra poética reivindica la voz de los olvidados, los marginados y perjudicados por el sistema económico-político de su país y del mundo.



Pido la palabra
               
Ciudadanos del mundo,
en nombre de mi patria, pido la palabra.
En nombre de mi pueblo, sencillo como el agua de la acequia,
pido la palabra.

En mi pequeña morada comenzó la patria
allí todos gritaban en las noches cuando el puño del alcohol,
caía sobre el rostro de mi madre, recuerdo la sangre y los nervios,
los nervios en angustia de alambres aprensados;
en las noches ondas, pobladas de llanto y el miedo de los pequeñitos allá,
en la esquina más dolorosa de mi sangre, comenzó la patria.

La escuela vino después,
también la patria estaba allí avergonzada, humillada;
ocultando en los rincones más apartados, sus pies descalzos.
Y la patria me miraba acongojada desde mis propias pupilas nubladas,
desde mis manos vacías y mis sueños enturbiados.

A mi me mostraban la escuela poblada de azules campanas
y la patria cuajada de campos abiertos,
pero, pero mi patria gemía a 4000 metros sobre el nivel del hambre,
hombres que crecía como piedras paridas por la montaña,
desnudos y fríos como peces muertos,
moviéndose a penas, llevando a cuestas su grito
trancado como una roca clavada en lo más hondo, en lo más duro de la tierra.

No señores,
la patria no era solamente la escuela poblada de altas campanas
ni la tierra salpicada de lagos felices,
no era solamente los montes incrustados de cielo,
ni los desfiles en los días de fiesta,
era también la impotencia del hombre
cuando el pan se convierte en gemido detrás de las puertas,
era la muchacha que buscaba su vestido dominguero en la esquina de la noche;
eran las manos crispadas en los mercados,
y el llanto, extendido en las estaciones.

Mi padre borracho era la patria que pesaba sobre mis pupilas,
sobre mis labios, sobre mis zapatos rotos;
y con esa patria a cuestas yo asistí a la escuela.
La maestra, me mostraba siempre una patria
y un cielo a los que nunca pude comprender.
Una patria con héroes, con cerros de plata, con tierras llenas de árboles frutales;
pero yo tenía que regresar a mi casa en las noches, y allí estaba la patria,
en el pan para dos que nunca satisfacía a cuatro,
en las pupilas de mi padre abiertas
como dos diablos encendidos en medio de los niños.

No señores, no.
La patria no sólo estaba en los salones, ni en los discursos de los presidentes,
ni siquiera en la bandera y sus colores.
Yo encontré a la patria botada en mitad de las calles,
mientras la lluvia cercenaba sus carnes.
Yo la vi desgarrarse por coger un pedazo de carne y otro poco de pan,
y lloré su tragedia, porque teniendo hambre, se comió su libertad.

Y mentidme a mi ahora, mentidme.
Yo vi a mi patria en todos sus confines,
la sentí como un garfio clavado en mitad de mi angustia,
la llevé como túnica de yeso por todos mis caminos,
la sentí como el peso de dios sobre el pecado y busqué su voz
para multiplicarla sobre las campanas del tiempo.

Yo vengo en nombre del obrero y sus overoles manchados,
en nombre de mi padre y su vicio, 
pagado con la desnudez de sus hijos,
en nombre de mi madre y su voz callada,
en nombre de los niños yo vengo,
en nombre de mi patria estrujada por manos sin salario.
Yo no vengo a pedirles nada, nada que les pertenezca.

Mi pueblo, mi pueblo quiere su paz,
quiere su barco para recoger de playas lejanas un canto de gaviotas nuevas,
quiere sembrar su trigo y levantar sus fábricas,
quiere que sus niños rían,
jueguen y salpiquen los campos como las gotas de rocío al alba,
quiere que todos crezcan a lo largo de los ríos como el trigo,
y que todos se hinchen de sol y de lluvia como las uvas,
en la cuenca dilatada de los valles.

En nombre de mi pueblo,
humilde como la hierba,  sencillo como el agua de la acequia,
ciudadanos del mundo,
pido la palabra.