viernes, 17 de agosto de 2012

Historia y resiliencia.


La cultura es todo lo creado por el hombre: los objetos pero también las ideas, los valores que tienen los miembros de una sociedad o grupo, y el modo en que ven el mundo. La persona la adquiere a través de las tradiciones, de la experiencia o de la socialización. Cada cultura impone a los hombres que nacen en ella distintos modos de actuar, de pensar y de sentir. Si bien cada cultura difiere de otras, tienen en común: un lenguaje, se guían por una serie de valores que consideran fundamentales, desarrollan normas que regulan el comportamiento y crean objetos materiales de acuerdo con sus posibilidades y desarrollo.

El hombre y los grupos sociales construyen una historia con su existencia a través del tiempo. El estudio, análisis y explicación de los acontecimientos o procesos que una sociedad protagonizó en tiempos pasados, permiten entender el pasado. Esto es fundamental para comprender el presente y para actuar sobre el futuro.

A través de un proceso interactivo que se logra a lo largo del desarrollo, el sujeto construye con la cultura y la historia del ambiente al que pertenece, una identificación cultural. Con esta identidad cultural incorpora costumbres, valores, lenguajes, danzas, etc. que se transforman en inherentes al individuo y al grupo, dándole un sentido de pertenencia y mismidad que le permite afrontar y elaborar las culturas ajenas, invasoras o no.

Así desde la edificación de la identidad cultural con la cultura y con la historia, se genera una fuerza que reúne a los integrantes de un grupo, institución, comunidad o sociedad, con un espíritu y sentimiento común. Esta fuerza social y vital que constituye la energía cultural, es una fuente de motivación que impulsa individualmente y grupalmente, a enfrentar los problemas y buscar soluciones dentro de su cultura. Frente a la adversidad que la realidad presenta, les permite sentirse seguros de que todo saldrá bien o que por lo menos no se sucumbirá ante ella. En definitiva, genera resiliencia.

El enlace cultura-historia-identidad cultural-energía cultural da lugar a la pertenencia. Ésta es el sentimiento individual y colectivo hacia una familia, grupo, institución, comunidad o sociedad, construido sobre la base de la identificación con su cultura, sus valores, su ideología, su visión del mundo, su misión, sus símbolos, que genera una estrecha relación. La pertenencia tiene una relación bidireccional con la adaptación positiva: no se dan una sin la otra. También se vincula directamente con el reconocimiento del medio hacia el sujeto, hacia sus capacidades, sus actividades, sus realizaciones, sus sueños y utopías. Con el reconocimiento, el sentimiento de pertenencia se fortalece. La creación de símbolos significativos, los actos, las ceremonias, las fiestas, también la robustecen.

"Resiliencia sociocultural, del yo puedo al nosotros podemos"
Ed. Bonum


San Martín, no sólo un ícono, no sólo una imagen... un hombre con una historia y un pensamiento digno de ser conocido como corresponde.




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