viernes, 20 de julio de 2012

Amigos... tutores de resiliencia.


Las fuentes de la resiliencia, conceptualizadas por Grotberg nos puede iluminar la idea de quien puede ser nuestro otro significativo:

YO TENGO: 

  • Personas del entorno en quienes confío y que me quieren incondicionalmente.
  • Personas que me ponen límites para que aprenda a evitar los peligros o problemas.
  • Personas que me muestran por medio de su conducta la manera correcta de proceder.
  • Personas que me ayudan cuando estoy enfermo o en peligro o cuando necesito aprender.


"La conciencia y el sentimiento del Yo no aparecen en forma repentina: sus componentes se van estructurando y construyendo a lo largo del tiempo, basándose en una disposición temprana para establecer un intercambio con el medio, comunicación expresiva fundamentada biológicamente. Según sean esas primeras interacciones con el medio se estructurarán las operaciones mentales. 
Así, desde el entorno, desde el medio, aparecen adultos, uno o varios, que despiertan la conciencia del niño y que son los “verdaderos tutores de Resiliencia”. Creen verdaderamente en el potencial del niño. Constituyen la cara particular del apoyo social general, ambos apoyos tienen que ser continuos y permanentes. Entre el “otro significativo” y el niño se establece un vínculo fuerte y constructivo, que permite poseer un diálogo fluido, contar con una confianza básica, identificar el sentido de la vida y dimensionar la trascendencia del ser humano, el sentido último de la existencia, la realización plena del proyecto humano, en definitiva, asumir la trascendencia del hombre... 

Ese “otro significativo o privilegiado” con el cual se identifica el niño debe tener ciertas características o cualidades:
  • Presencia
  • Amor incondicional
  • Capacidad para asimilar nuevas experiencias y manejar situaciones y relaciones de la vida genuina y espontáneamente

“La genialidad de un adulto consiste en ser capaz de entender que el niño que tiene a su cuidado es una persona diferente a él, que debe permanecer siendo diferente a él, que no es de su pertenencia sino su responsabilidad, y en saber cuándo debe ser lo suficientemente fuerte como para mantener la guía sobre el camino que el niño debe recorrer para ser él mismo, y lo suficientemente suave como para no maltratarlo física, emocional o espiritualmente…”  (Puerta de Klinkert, 2003)

Los amigos son nuestros otros significativos... amigos no solamente son nuestros pares, sino todas aquellas personas que son verdaderamente tutores de resiliencia y para los cuales también nos constituimos en tutores.

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