miércoles, 11 de abril de 2018

La Teoría de las ventanas rotas que explica realidades... triste pero verdadero.


La teoría de las ventanas rotas
ANTONIO ARGANDOÑA
18 OCT 2004

¿Han oído hablar alguna vez de la teoría de las ventanas rotas? Es una teoría sobre el contagio de las conductas inmorales o incívicas. Tiene su origen en un experimento que llevó a cabo un psicólogo de la Universidad de Stanford, Philip Zimbardo, en 1969. Abandonó un coche en las descuidadas calles del Bronx de Nueva York, con las placas de matrícula arrancadas y las puertas abiertas. Su objetivo era ver qué ocurría.


Y ocurrió algo. A los 10 minutos, empezaron a robar sus componentes. A los tres días no quedaba nada de valor. Luego empezaron a destrozarlo.

El experimento tenía una segunda parte: abandonó otro coche, en parecidas condiciones, en un barrio rico de Palo Alto, California. No pasó nada. Durante una semana, el coche siguió intacto. Entonces, Zimbardo dio un paso más, y machacó algunas partes de la carrocería con un martillo. Debió de ser la señal que los honrados ciudadanos de Palo Alto esperaban, porque al cabo de pocas horas el coche estaba tan destrozado como el del Bronx.

Este experimento es el que dio lugar a la teoría de las ventanas rotas, elaborada por James Wilson y George Kelling: si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas acaban siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Porque es divertido romper cristales, desde luego. Pero, sobre todo, porque la ventana rota envía un mensaje: aquí no hay nadie que cuide de esto.

Nuestros ayuntamientos conocen bien esta teoría. Cuando aparece un grafito en una pared, si no se borra pronto, toda la pared -y las de las casas próximas- aparece llena de pintadas. De ahí la importancia de mantener siempre la ciudad limpia, las calles en orden, los jardines en buen estado... También la policía lo sabe, y por eso considera importante atajar no sólo los grandes crímenes, sino también las pequeñas transgresiones.

El mensaje es claro: una vez que se empiezan a desobedecer las normas que mantienen el orden en una comunidad, tanto el orden como la comunidad empiezan a deteriorarse, a menudo a una velocidad sorprendente. Las conductas incivilizadas se contagian.

Y las personas civilizadas se retraen. Wilson y Kelling lo explicaban así: "Muchos ciudadanos pensarán que el crimen, sobre todo el crimen violento, se multiplica, y consiguientemente modificarán su conducta. Usarán las calles con menos frecuencia y, cuando lo hagan, se mantendrán alejados de los otros, moviéndose rápidamente, sin mirarles ni hablarles. No querrán implicarse con ellos. Para algunos, esa atomización creciente no será relevante, pero lo será para otros, que obtienen satisfacciones de esa relación con los demás. Para ellos, el barrio dejará de existir, excepto en lo que se refiere a algunos amigos fiables con los que estarán dispuestos a reunirse".

Y esto vale no sólo para el orden público, sino para otras muchas facetas de la vida social. Si en una empresa se descuidan algunas normas éticas, el ambiente se deteriora. Si se falsea la contabilidad para pagar menos impuestos, mentir a los empleados es más fácil -y también a los directivos, y a los propietarios-. Si lo que cuenta es la rentabilidad a corto plazo, se descuidan las normas de seguridad e higiene en el trabajo y las de seguridad del producto o del servicio, se trata a las personas con menos respeto, el cliente es cada vez más un objeto y no una persona cuyas necesidades hay que satisfacer...

En estos casos, ni la policía ni los servicios de limpieza del Ayuntamiento pueden hacer nada, como ocurría en el caso del coche abandonado, de los grafitos o de la suciedad en las calles. La solución corresponde a los ciudadanos mismos, sin machacar el coche abandonado y contribuyendo a mantener la ciudad limpia. Y recuperando las conductas cívicas y morales en la familia, en la empresa, en el club deportivo, en la ciudad, en los medios de comunicación, etcétera.

El filósofo Kant dio hace muchos años una regla muy útil: actúa siempre de modo que tu conducta pueda ser considerada una regla universal. ¿Te gustaría que todos rompiesen los coches, pintasen las paredes, mintiesen, robasen o defraudasen? ¿No? Entonces esas conductas no deben ser llevadas a cabo, aunque sean muy agradables -ya hemos dicho que romper cristales es un placer, aunque algo salvaje- y muy beneficiosas para uno mismo.

Entre otras razones porque adoptar esas conductas nos empeora a nosotros mismos como personas, como ya dijo otro filósofo, Aristóteles, hace aún más años. Si no quieres ser mentiroso, no digas la primera mentira, porque... la próxima vez será más fácil.

Antonio Argandoña es profesor de Economía del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).

https://elpais.com/diario/2004/10/18/catalunya/1098061644_850215.html

jueves, 1 de marzo de 2018

Uruguay: donde los pájaros pintan los ríos y pasan cosas.

Uruguay, más que un palabra sonora, es el nombre de un país colmado de manifestaciones naturales en las que el agua es protagonista.
Una flora abundante, un relieve ondulado y ondulante que lleva a ríos coloreados y musicalizados por una amplia variedad de pájaros, tal como el poeta Juan Zorrilla de San Martín interpretó al vocablo Uruguay: río de los pájaros pintados.
La observación de su paisaje lleva al descanso mental pero también a reflexiones socioculturales. Los viajes, aparte de los beneficios que otorgan  a la salud, nos llevan a conocer "otros", a saber que como hay ambientes diferentes, existen sociedades y culturas distintas a nosotros que modelan a seres con características novedosas para quienes los observan.
Además de sostener que los viajes son un derecho humano y social, en Espacio R se quiere expresar y compartir las reflexiones que el vecino país rioplatense disparó, que se potenciaron con el encuentro con un libro de ensayos sobre el "ser oriental" de jóvenes uruguayos.
Descubrir al otro, a los otros, a los distintos a nosotros... nos lleva a conocernos más profundamente, a sorprendernos por lo diferente, a aprender de ello. Pero también implica una introspección sincera sobre nosotros y nuestras características, nuestras carencias y nuestros potenciales. La cuestión no es una comparación odiosa, sino una oportunidad para repensarnos.
Todos los factores de resiliencia se ponen en juego en este proceso, no solo la introspección, una mirada interna sobre nuestro interior para valorarnos y consolidar nuestra autoestima, sino que también es fundamental el pensamiento crítico para no caer en falsas impresiones o prejuicios para poder pensar en lo que se ve y que las conclusiones no sean cerradas y acabadas. El mirar a otros también nos dispara el humor y la creatividad para que la información obtenida sea el disparador para encontrar nuevas soluciones, alivianando el peso de las dificultades. La mirada de la resiliencia sociocultural, sus principios movilizantes y sus fuentes, se convierten también el trampolín para que al sumergirnos en aguas desconocidas podamos descubrir las fortalezas propias y valoremos la necesidad  de establecer redes de interacción con otros.
Para Espacio R Uruguay es más que un sitio. Es un espacio habitado por individuos con muchas preguntas existenciales propias e individuales... se siente ese pensar en sí, con una sensación nostalgiosa, casi melancólica. Se puede leer, y no solo en libros de ensayos sobre el ser nacional, en la vida cotidiana fuerzas en común que llevan a la identidad cultural, a la pertenencia, a valores compartidos y a sentimientos comunes, que son tangibles y que van más allá de la pasión por "la celeste" o por "el mate".

En Uruguay se ven las normas, se palpan las regulaciones de lo colectivo, no como limitaciones sino como garantía del derecho de todos. Lo comunitario aparece como una construcción concreta en instituciones, realizaciones y tareas socioculturales que hablan de una participación activa sobre la realidad, muchas veces en una actividad apasionada.
El nosotros somos aparece en el cuidado comunitario del espacio natural, de la limpieza de sus calles, la dimensión física de la autoestima colectiva está presente en lo ambiental, hecho más desarrollado en las pequeñas comunidades. Como en todas las sociedades, las grandes ciudades tienen más carencias.
La valoración de su historia muestra a su esencia colectiva: sus sitios históricos están identificados, cuidados y destacados. El devenir histórico de los espacios comunes y compartidos se ve plasmado para comunicarlo a los demás.
El nosotros estamos se muestra abiertamente en la manifestación de expresiones y sentimientos individuales y colectivos. Desde la alegría y el entusiasmo por los carnavales, la pasión por el fútbol hasta la nostalgia de lo que no fue o de lo que no será, están manifestados en los movimientos de los uruguayos.

El nosotros podemos está inundado muchas veces de esa melancolía, casi tristeza, que a veces se expresa en su decir sobre ellos mismos.

El nosotros tenemos está atravesado por los anteriores puntos y es casi universal: en el nivel colectivo en muchas ocasiones se va de un extremo de entusiasmo a otro de desánimo.
Pero el nosotros hacemos se puede palpar en acciones reales. Lo comunitario aparece en una amplia variedad de haceres y actividades de instituciones que trabajan en diferentes temas: niñez, adolescencia, vulnerabilidad, integración, atendiendo a una extensa gama de grupos sociales.
Luna Nueva es un ejemplo de institución que promueve resiliencia con su hacer.
Abrió sus puertas a GIRA, a Espacio R, a María Gabriela Simpson, generando espacios de diálogo, de escucha, de reflexión conjunta con "otros", de interacción que permiten la construcción de ámbitos sociales que faciliten a los que los habitan o atraviesan.
Encontrar un espacio físico concreto, un edificio co-construido por diferentes actores e instituciones sociales reunidas con objetivos y metas comunes, compartiendo no sólo el lugar, sino también valores, proyectos y deseos.
Se le suma a esta organización social, una organización gubernamental presente, con sus fortalezas y también con sus debilidades, pero presente. En las comunidades en las que el "estado" está ausente, deja un vacío abierto para que se llene con lo que sea.
De estas interacciones se abrieron interesantes caminos a transitar, compartiendo "haceres resilientes".   
http://www.lunanueva.org.uy/

https://www.facebook.com/GrupoDeInvestigacionEnResilienciaAplicada/

https://imagenesresilientes.blogspot.com.ar/